—Va, ya ni siquiera esta pensando en ello—.
—Bueno, pues yo sí estoy pensando en ello. Y apuesto hasta mi último dólar a que volverá a ello de nuevo antes de que termine el día—.
Edmond sacudió la cabeza. —No sabía lo que querías que dijera. No ha surgido—.
—Traté de hablar contigo sobre eso anoche, pero dijiste que estabas demasiado cansado—. Edmond asintió.
—Lo estaba.—
—Necesito saber qué quieres que haga—, le dijo Belinda.
—¿Acerca de?—
—Sobre lo de se madrastra—.
—¿Qué quieres decir con ‘l