—Belinda,— canturreó mientras se acercaba. —Nunca creerás lo que tengo para ti…,— comenzó.
Belinda cambió su peso de un pie a otro con impaciencia. —¿El qué?—
—Bueno… tengo alguna buenas noticias y malas noticias,— fingió una expresión de disculpa.
—¿Cuál es la mala noticia?— Preguntó Belinda.
—Oh, ¡no seas tan negativa!— Bobby proclamó alegremente. —¡Elige primero la buena noticia!—
—¿Cuál es la buena noticia?— Belinda dijo sin entusiasmo, siguiendo la corriente.
—Tengo esto, sólo para ti.— Sa