—Edmond, ¿tiene alguna sesión antes de que nos vayamos a Oregón?— Preguntó Belinda.
—¡Eso es lo que está provocando esto!— Edmond casi gritó. —Desde que le llevo a esa maldita psiquiatra se ha convertido en esto…—
Edmond no llegó a terminar de decir lo que pensaba porque Anthony regresó con su caja de adornos y algunos juguetes que por la razón que fuese quería poner en el árbol.
El ambiente estaba cargado de una falsa sensación de alegría navideña mientras Belinda y Edmond se movían ligerament