Miró debajo de sus pies e hizo a un lado el desastre de la charola.
¡Aurore!— Llamó de nuevo su madre.
Ella salió del cuarto, yendo con sus padres.
En el piso del cuarto, junto a la puerta del baño quedaban los rastros de sangre, y cerca de la puerta principal quedaban los rastros de lo que había en la bandeja. Ahí lo que Aurore había pisado.
Ahí estaba el jarrón roto…
Y un lirio destruido y marchito…
Hacía minutos que habían llegado al hospital de “Sagrado Corazón”, en la sala de espera la fam