Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche era espesa, densa, cargada de una tensión que se pegaba a la piel. Afuera, el viento sacudía las ramas de los árboles del hospital con un rumor constante, como un susurro inquieto que se colaba por los ventanales.
Adentro, todo parecía en pausa. El aire olía a desinfectante y a espera, esa mezcla extraña que solo los hospitales pueden sostener.
Camila llevaba horas con contracciones más intensas. El aviso de







