Elena sube al auto del lado del conductor y Verónica ayuda a Pablo a subir al asiento de atrás, tratando de hacer lo más creible aquella segunda huida del hospital. Ella conduce callada, pensativa, ausente y ensimismada. Todo su mundo gita ahora a través de aquella terrible verdad. Ahora entiende por qué nunca Matilde quiso hablarle de quien era su padre ¿Cómo podia saberlo si no siquiera ella era su verdadera madre?. Le duele tanto aquella mentira que no puede evitar sentir frustración, rabia