ZAYLA
"Ziven...", siseé, con la voz débil como un susurro. "Suéltame."
Se rió entre dientes contra mi cuello y luego se apartó un poco. Su aliento aún caliente contra mi cuello mientras hablaba. "¿Y si no lo hago?", retumbó, con voz baja, oscura y ronca.
No se me había ocurrido hasta ahora, así que sin pensarlo lo dije. Mi voz era áspera, no tan aguda como pretendía. "Te golpearía la herida... Te la volveré a abrir."
Su boca volvió a mi cuello, húmeda. "Me encantaría verte intentarlo, Zayla." R