ZAYLA
"Ángel", repitió su voz, quebradiza, aguda y mortal. Cayó de rodillas, apretándome contra él, como si él tampoco pudiera soportarlo.
Me ardía la garganta, abrasadora. El corazón me latía con fuerza, intentando salir de mi caja torácica. Todo era demasiado.
"Zane...", dije entre sollozos, apenas respirando.
Sus brazos me rodearon al instante, apretándome contra su pecho. Luego se apartó un poco para acunar mis mejillas con ambas manos, dejando su arma olvidada en el suelo.
"Mírame, Ángel.