ZAYLA
La puerta se abrió de golpe y entraron dos hombres corpulentos. Mi corazón se aceleró, como si se sincronizara con la densa y pesada tensión que repentinamente envolvió la habitación.
"Hola, hermano."
Mi mirada se dirigió al dueño de la voz. Solo podía ver su perfil, y al igual que el chico guapo, era musculoso y alto. Vestía una camisa de manga corta color ónix que se ceñía a su cuerpo con fuerza, como si se fuera a romper en cuanto intentara flexionarse. Llevaba dentro unos pantalones n