26. IGUAL QUE CENICIENTA
Capítulo veintiséis: Igual que Cenicienta
—Haz que tu asistente devuelva todo menos esto —dijo Gaby al mismo tiempo que mostraba un minúsculo par de zapatitos—. No me puedo desprender de ellos, aunque son carísimos. El resto lo puedo comprar por internet —añadió al mismo tiempo que miraba todas las ropas de bebé que tenía extendidas sobre la enorme cama de Alonzo. Tenía el ceño fruncido, lo que transmitía muy bien su preocupación.
—¿Por qué? —le preguntó él al mismo tiempo que colgaba u