25. CON LAS MANOS EN LA MASA
Capítulo veinticinco: Con las manos en la masa
Gabriella no se lo podía creer. El éxtasis del orgasmo desapareció con una rapidez impresionante. Abrió los ojos de par en par y se cubrió los senos con las manos.
Alonzo soltó una carcajada. Ella lo miró con desaprobación y luego miró hacia atrás. Por suerte, estaban bien escondidos, por lo que lo único que León podía ver era el coche de Alonzo.
Él se sentó. Le habría encantado disponer de unos minutos más para poder disfrutar con ella. Le dio un