10. Perdiendo los estribos
Se le seca la voz a Roxanne de una vez por todas. Tiene que sostener la copa con fuerza para no dejarla caer al suelo en este estado de conmoción. ¿¡Ha escuchado lo que dijo?
—No, no —traga saliva y balbucea con prontitud—. ¿Que si tengo un hijo?
—Escuché perfectamente lo que acabas de decir, Roxanne —Paul inclina el rostro mientras se acerca.—. Tienes un hijo, así lo has dicho.
Roxanne trata de buscar una mentira.
—He visto que te encanta que yo actúe como un loco, oyendo cosas donde no las h