Capítulo 77. Alianza de sangre.
El olor a pólvora quemada y cobre saturó el aire de la habitación.
Mariana bajó el cañón humeante de la escopeta. Sus dedos soltaron el metal caliente. La culata de madera resbaló por su pierna. El arma pesada cayó al suelo de mármol negro con un golpe sordo. Su respiración era rápida y superficial.
Alexander cruzó el umbral. Sus botas aplastaron la sangre de los mercenarios muertos en la entrada. El magnate bajó su fusil de asalto. Escaneó la habitación en un microsegundo. Cero amenazas activa