Capítulo 52. El heredero del cartel.
Mariana apretó los dientes. El dolor sordo de su hombro derecho desapareció por completo. Las náuseas se evaporaron de su sistema.
No bajó la mirada. Fuego oscuro contra hielo celeste.
—Usted lo sabe perfectamente —respondió Mariana. Su voz no tembló. Sonó dura. Fría. Implacable. —Llevo la sangre del monstruo que usted misma crio.
La mujer rubia enarcó una ceja perfecta. La confirmación verbal fue el golpe de gracia.
—Víctor —saboreó la matriarca el nombre en sus labios.
Sus ojos celestes brill