Marie Moreau
Horrorizada por su osadía, se dio media vuelta, para escapar de la escena de la forma que fuera. —No tan rápido, pequeña, que aún tú y yo no hemos terminado —Siseó en su oído, un Mateo cerrando la puerta que ella apenas había logrado abrir, dejándola prisionera ante el cuerpo de él y la m*****a puerta, ¡estaba aterrada!
—Qué relación tan tomentosa la nuestra, querida, ayer por poco acabamos follando en un sofá y ahora te atreves a golpearme, casi siento curiosidad por saber qué