Marie Moreau
No sé en qué momento me quede profundamente dormida, solo desperté por el toque constante de la puerta—Adelante —Respondí hecha un ovillo en la cama luego de que los discretos golpes a la puerta no cesaban, sacándola de sus sueños, donde su padre vivía, y era feliz en su casa en Francia.
Con esfuerzo me senté en la cama viendo todo a mí alrededor, volviendo a mi triste
. —Señorita ya son las dos de la tarde y el señor solicita que baje al comedor para acompañarlo a comer. —Dice un