Marie Moreau
¡Vaya luna de miel que tuvimos Mateo y yo!, primero no fuimos a ninguna isla paradisiaca a derrochar miel.
Comenzamos a buscar una casa mas grande, porque la niña duerme en medio nuestro, por lo que nada de nada, en ningún lado ni en ningún momento.
Me siento una mala mujer por no ser suficiente, por no ser el apoyo que Mateo necesita.
—La niña llora a todas horas por su mama, no entiendo en qué momento desarrollo empatía por esa mujer que ni siquiera la cargaba, para ella la niña