Marie Moreau
Cuando se percata de la hora, son las ocho de la noche y todos los de su edificio se han marchado, dejándola sola con el vigilante, que le dice. — Eres igualita a tu papá. — Es uno de los empleados más antiguos de la empresa.
—Señor Miguel, no me di cuenta de la hora. — Me excuso.
—Dos gotas de agua. — Responde el, sonreímos cómplices, y me despido con una hasta mañana, —
—Saludos a su familia.— Termina el, enciendo el auto pensando que en dos meses obtengo mi emancipación completa