Marie Moreau
La hija que la vida me dio, se puso a llorar a las dos de la mañana, cuando iba a levantarme a ver qué sucedía, Mateo me hizo seña con los ojos entrecerrados de que él se encargaba, fue un alivio para mi, estoy agotada por tanto estrés, sin embargo el al cargo y la consoló y ella seguía, llorando a todo pulmón, lo veía andar desesperado de un lado a otro en la pequeña habitación.
—Dámela. — Susurro estirando mis brazos, él me la entrega
—Los vecinos se van a quejar. — Dice con p