Mundo ficciónIniciar sesiónMía sostuvo las dos manos sobre el timón del barco mientras Leo, parado a sus espaldas. La abrazaba, dejándola dirigir el barco.
—Me molestaba tanto que fueras mejor que yo navegando un velero —se rio.
—Era mayor que tú, y era más fuerte también —respondió Leo—. No podías esperar otra cosa. Pero te convertiste en una mujer muy capaz, Mía. Eres una mujer increíble en todos los sent







