Los días transcurrieron con mucha tranquilidad y no hubo señales de presencias extrañas en la casa, Gabriel y yo habíamos concluido que todo fue producto de la imaginación de Madison, sin embargo, también pudo haber sido una broma.
― ¿Has visto mi peluche de unicornios? ― Preguntó Emma revisando bajo la cama ―.
― No, pero ven acá. Yo te ayudare a encontrarlo. ― Extendí mis brazos y se lanzó a mí dando un gran abrazo ―.
― ¿Sí he hecho bien mi rol de hermana verdad?
― Asintió ―. Eres una hermana