—Adelante.
La puerta se abrió y Beta Leo entró en la oficina del rey.
—Buenos días, su majestad. —Saludó mientras caminaba hacia la mesa donde estaba sentado el rey.
—Leo —el rey Ares llamó sorprendido mientras dejaba caer el pergamino que sostenía y lo miraba más de cerca—. ¿Qué te trae por aquí tan temprano en la mañana?
Beta Leo tomó asiento frente al suyo. —Hay algo que necesitas saber.
—¿Qué es eso?
—Esta mañana, le mostré a Tatiana el laberinto equivocado y le dije que allí se guarda el B