Tatiana y Gisele entraron a una habitación vacía a solo unas puertas de la habitación a la que habían introducido a Helen hace un rato.
—Esta es tu habitación, no la compartirás con nadie —anunció Tatiana.
Gisele le sonrió de buena gana, pero no dijo una palabra. La presencia de Tatiana la aterrorizó y sólo quería que se fuera ya.
—Aquí es donde tendrás tus lecciones con Helen, pero ten en cuenta que a ella no se le permite pasar la noche aquí. Si alguna vez descubro que sí, haré tu vida aún m