Con un jadeo, Soraya se despierta y, como una presa rota, el mundo real inunda su perspectiva.
La lluvia ya ha parado y las nubes vuelven a rodar con tranquilidad. Ve el sol y siente el calor. Sin embargo, está empapada en sudor y jadea sin parar. Cuando mira hacia un lado, ve un grupo de brujos susurrando furiosamente en el otro extremo de la habitación.
Algo tintinea a su lado y gira la cabeza para ver a la patriarca deshaciendo sus grilletes con una expresión inexpresiva.
—¿Cómo te sientes,