Dos horas después, alfa Ace está de nuevo en el dormitorio de Soraya, donde la encuentra durmiendo plácidamente. Ahora mismo está sentado en el taburete frente a ella, observándola dormir, y es lo más surrealista que ha experimentado en su vida. Es una auténtica bella durmiente y nunca se cansa de ella.
Observa con diversión cómo su pecho sube y baja con cada respiración que toma y exhala. Tiene ganas de acariciarle el pelo, pero tiene miedo de que se despierte, y si eso ocurre, será extraño po