—Ven, a las dos nos toca la sala y los baños de este primer piso, así que espérate y no me retrase que aquí hay mucho que hacer.
Esto parece la era de la inquisición, limpio las ventanas, los bordes, sacudo el mueble y me impacto con el retrato del hombre en plena sala luciendo como un Dios nórdico. No sé qué siento cuando observo sus ojos y estoy segura que fue el mismo sujeto que me empotro diciendo «MIA»
Se me comprime el estomago cuando lo miro, sus ojos me hacen sentir algo extraño que