DANESA
Los besos de Egan están en mi cuello mientras intensifica sus estocadas las cuales desatan incontrolables gruñidos de placer que me llevan a enterrar los uñas en la piel de su espalda sudada. Hemos vuelto de la cita con Arya y nos hemos encerrado en la habitación a saciar nuestras bajas pasiones donde me siento que nunca podemos parar.
La conversación en Arya la tengo en mi cabeza y sinceramente me sentí tan bien, tan poderosa e indomable que aun esa adrenalina corre por mis venas la c