*Capítulo 34:
ALESSIA
El bosque me tragó entera en el momento en que crucé al territorio de Shadowmoon, y con cada paso la marca en mi muñeca ardía más, como si el pacto mismo me arrastrara hacia adelante con una cadena que no podía ver. El susurro nunca cesaba; se enroscaba en mi cabeza en una docena de voces superpuestas, llamándome _Luna_, diciéndome que terminara lo que mi compañero empezó, y el sonido me hacía doler los dientes y me nublaba los bordes de la visión. Seguí caminando porqu