Xavier echó un vistazo a la fiesta, buscando a Valeria. Hacía ya casi diez minutos que no la veía. Por alguna razón, no podía dejar de estar inquieto.
—Oye, Ravina, ¿has visto a Valeria? —preguntó Xavier. —Sí, creo que se ha ido arriba —respondió Ravina, y Xavier subió corriendo las escaleras. Vionessa lo vio desde un rincón y sonrió.
Sabía que a Xavier no le importaba acostarse con mujeres que hubieran tenido parejas sexuales en el pasado, pero esta no era una mujer cualquiera. Era la única mu