Al poco rato, la noche aflojó su garra y llegó la mañana. Valeria abrió los ojos lentamente, y la luz le dejó la mente en blanco.
Se incorporó y casi dio un respingo al ver a Xavier mirándola con los brazos cruzados.
«Buenos días». Xavier se acercó a la cabecera de la cama y le entregó un vaso de zumo y una pastilla. Valeria se tomó las pastillas sin hacer preguntas.
Xavier se acercó y le tocó la frente. «Tu temperatura ha vuelto a la normalidad». «Ahora quiero que recuerdes todo lo que pasó an