Valeria llegó a la oficina donde Xavier la esperaba. Entró y lo vio sentado con los brazos cruzados.
—Llegas tres minutos tarde, Valeria.
—¿Qué? ¿Crees que solo porque te dejé ir, ya terminaste por hoy? —Eres mi asistente personal, y eso no es un trabajo de medio tiempo —dijo Xavier con dureza. Valeria bajó la cabeza y sorbió por la nariz. Acababa de lidiar con Vionessa, así que no tenía el poder para oponerse a Xavier.
—¿Y qué significa esto? —preguntó Xavier. Su silencio comenzaba a irritarlo