Valeria llegó al restaurante y Ravina ya la estaba esperando. Tenía la cabeza gacha, lo que inquietó a Valeria.
Como si presintiera su presencia, Ravina levantó la vista y, en el instante en que sus ojos se encontraron con los de Valeria, todas las lágrimas que contenía brotaron.
Valeria corrió hacia ella de inmediato y, sin decir palabra, la abrazó con fuerza. Ambas se fundieron en el abrazo. Valeria suspiró. Ni siquiera se había dado cuenta de que necesitaba un abrazo así.
Ravina sorbió por l