Me desperté, sintiendo un vacío, miré
a mi lado y vi que Ignacio no estaba.
Me levanté de la cama y bajé a la planta inferior.
- Hija.
- Hola, mamá. ¿Cuándo llegaste?
- Hace un ratito, por cierto, ese tal
Ignacio, se ve muy buen chico.
- Sí, lo es... Espera ¿a qué viene eso?
- Cuando llegué el estaba acariciándote el cabello y tu
estabas dormida, luego bajamos al salón y charlamos un poco, después se fue
porque tenía que hacer cosas...
- Lo siento, mamá... Es que se ofreció a
traerme a casa.. y