Aquí tienes los capítulos 70 y 71. La tensión cambia de lo personal a lo profesional (y peligroso) con la infiltración de Mariana en la empresa.
Capítulo 70
El recuerdo del beso, caliente y voraz, y el eco de los gemidos altos que oí en la escalera, chocaron dentro de mí. La rabia subió, instantánea y ardiente, como un chorro de ácido. Mi sonrisa se congeló y desapareció. Me centré por completo en Laura, ignorándole como se fuera un mueble viejo en el garaje.
— ¡Vamos, Laura, que vienes a tope