Cap.105 - La casa finalmente se quedó en silencio. Laura se había ido a dormir después de jugar muchísimo en el jardín y yo aproveché ese respiro para volver a sumergirme en el abismo de mi pantalla.
Las luces del portátil iluminaban mi rostro cansado en la habitación oscura, y la avalancha de información no se detenía.
Mañana era la segunda fase de la entrevista con el asqueroso de Roger Lima. Y yo, con esta pierna que parecía un ancla de dolor.
¿Cómo demonios iba a justificar salir de casa?
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