Sólo espero que aún quede chance de salvar a mi hija de éste vórtice de problemas, pienso y suspiro.
En definitiva, solo queda aprender que la vida da demasiadas vueltas y que nunca estás preparado para soportar todas las vueltas.
Hay personas que dan mil vueltas y no les afecta porque tienen estómago de hierro… Pero, honestamente, creo que ni siquiera con un estómago de hierro se puede ignorar todo esto.
Tomo el cepillo que está en la mesa de noche, junto a la camilla, y le cepillo el cabello