—No enti-tiendo porque mamá no te asignó gente del servi-vicio para el departamento, ¡si a mí no me deja-jaban en paz en la cabaña! — le escucho decir a Jared desde la habitación, mientras camino por el pasillo con la cesta de ropa sucia.
—Hablando de eso…—le digo aprovechando que sacó el tema a relucir. —He escuchado que una de las chicas de limpieza te ha tenido la vida hecha cuadritos desde que llegó. — agrego, alzando la voz por el pasillo para que logre escucharme.
—Estoy seg-g-guro que e