Una Socia Ideal
En la ciudad de Florianza, el día amaneció con un hermoso sol y un clima bendecido por la naturaleza. Todos en la casa durmieron, o al menos dos de ellos, porque Tamir no estaba en la lista de dulces sueños. Frente a su computadora, se levantaba temprano en la mañana escribiendo algunos capítulos más de su libro, para poder entenderse a sí misma. Tamir quería entender lo que estaba sintiendo, porque la noche anterior la había tomado por sorpresa. Ese beso fue tan sorprendente como sus historias