Capítulo 3
«Me escuchaste perfectamente, Lily». Su voz se mantuvo calmada, casi aburrida, pero había un filo debajo que hizo que mi estómago se contrajera.
«Estás aquí porque necesitas aprender las consecuencias. La primera regla en esta casa es que no te escondes ni una sola puta cosa de él. Ni tu cuerpo. Ni tu vergüenza. Ni lo jodidamente mojada que se pone tu pequeño coño en el segundo en que un hombre te habla como él te está hablando justo ahora. Desnúdate. Ahora».
Me quedé ahí congelada,