Capítulo 6
Mis ojos se dirigieron hacia la puerta tan rápido que me dolió el cuello.
Daniel estaba allí, congelado, con las llaves todavía colgando de su mano, mirándonos como si acabara de entrar en una pesadilla que nunca esperó.
Su mirada pasó de mi cara sonrojada a Charles, que todavía estaba enterrado dentro de mí, mis muslos envueltos alrededor de sus caderas, el semen ya empezando a gotear por mis piernas.
El condón estaba lleno y pesado, pero Charles no había salido todavía, y aún podía