PUNTO DE VISTA DE MAXWELL
—¿Su premio? —repetí, adentrándome más en la habitación. Sentí que Andrea se tensaba a mi lado y apretaba mi antebrazo con fuerza—. No es un trofeo, Edward. Es mi prometida.
—Son solo palabras —Edward hizo un gesto de desdén con la mano, sin apartar la vista de Andrea. Se inclinó hacia adelante, apoyando la barbilla en la empuñadura plateada de su bastón—. Acércate, querida. Déjame ver el rostro que inspiró mil tuits.
No me gustó la forma en que la miró. No era la mira