PUNTO DE VISTA DE MAXWELL
El silencio en mi oficina era ensordecedor.
El sol se había puesto hacía una hora, transformando el horizonte en una brillante cuadrícula de luz eléctrica. Normalmente, esa vista me resultaba relajante. Me recordaba al orden, a la estructura, al poder. Pero esta noche, parecía un laberinto diseñado para ocultar cosas.
Me quedé de pie junto a la ventana, con la frente apoyada en el frío cristal. Mi reflejo me devolvía la mirada: un hombre con un traje de tres mil dólare