PUNTO DE VISTA DE MAXWELL
Despertarme con el cuello rígido y la pesada e incómoda sensación de una llave de latón clavándose en la cadera me hizo olvidar por un instante dónde estaba. Normalmente, despertarme solo en el centro de la cama, rodeado de silencio y espacio, era lo habitual, pero esta mañana me encontré aferrado al borde del colchón, todavía vestido con la camisa y los pantalones arrugados de la noche anterior.
Al girar lentamente la cabeza, encontré a Andrea dormida al otro lado de