Monke seguía con dolores y ya habían pasado cuatro días, Adhara ya no podía alargar más el sufrimiento de su hermano y decidió sanarlo
-Hermano, voy a tratar de sanarte, deja que coloque mis manos en tu estómago- le dijo Adhara
Pasaron unos minutos y Monke se empezó a sentir aliviado.
-Gracias, Adhara, por fin tus poderes de sanación han vuelto- dijo Monke aliviado
-Maravilloso, entonces Adhara ahora se comportará como mi esposa- dijo Jehmer que acaba de entrar a la ruca y escuchó a Monke.
-¡Los