Esa tarde Ángela trabajó más entusiasmada que nunca, entrevistó a diez candidatos que llegaron inmediatamente desesperados por entrar a trabajar en la empresa Casablanca, sin embargo, la experiencia de ellos no era suficiente o las señoras muy mayores. Ella sabía que, hasta que no encontrara a una secretaria eficiente, ella no podría asumir el puesto de Paula.
Exhausta se fue a clases, pero antes pasó a comprarse un café. En la cafetería la atendió el mismo joven que al verla empezó a prepararle su favorito
-tome aquí tiene, sé que va apurada-
Ángela sin siquiera pedirle el café le dijo -pero ¿cómo sabías?-
El joven sin parar de atender, le dijo, la ví que venía caminando rápido por lo que me adelanté y se lo preparé-
-¿y si hubiese venido caminando lento?-
-ahí le habría preparado además una nueva especialidad para que lo disfrutara con una nueva variedad de galletas- dijo el joven sin parar de trabajar
-eres muy observativo, ¿cómo te llamas?-
-mi nombre es Raúl-
Ángela no quiso segu