Esa tarde Ángela trabajó más entusiasmada que nunca, entrevistó a diez candidatos que llegaron inmediatamente desesperados por entrar a trabajar en la empresa Casablanca, sin embargo, la experiencia de ellos no era suficiente o las señoras muy mayores. Ella sabía que, hasta que no encontrara a una secretaria eficiente, ella no podría asumir el puesto de Paula.
Exhausta se fue a clases, pero antes pasó a comprarse un café. En la cafetería la atendió el mismo joven que al verla empezó a prepararle