Pasó la noche con llantos desesperados de Adhara y varias mujeres, por la muerte del bebé y por el miedo de lo que pasaría en manos de los Thulke. Con el frío de la noche los llantos se fueron apagando, y solo quedó desesperanza y tristeza.
Amaneció lentamente, los hombres y mujeres Thulke se habían acostado tarde, así que se despertaron cerca de las diez de la mañana.
Jemher ordenó a las mujeres recoger toda la despensa de comida, sacos de harina, arroz, legumbres y otras conservas fueron carg