Caminaron largas horas, internándose cada vez más en la selva, una oscuridad los rodeó, los árboles eran tan grandes que apenas se veían los rayos de sol.
Estoy cansado – exclamó Benjamín
Antonio hizo un esfuerzo y lo tomó en brazos, quedando el pequeño colgado a su cintura y cuello.
Kate no se despegaba de Antonio y era la única mujer que no llevaba las manos atadas, porque iba de la mano con Benjamín, pero ahora que lo llevaba Antonio.
Ultha hizo que unos de sus guerreros la atasen.
Tranquilo