Kaleb:
Me he puesto un traje negro y una camisola blanca, he decido usar corbata. Iremos a la iglesia primero y debo confesar que hace 10 años que no me paró ahí.
Miro salir del vestidor a Sylvana y se ve hermosa con su vestido negro hasta la rodilla. Lleva unos discretos zapatos de tacón y el cabello recogido, dejando ver su hermosa y pálida clavícula. Tengo que hacer un esfuerzo por ignorar esos raspones en sus codos y rodillas cicatrizándose.
No me ha dirigido la palabra desde que despertó,