**MAGNUS**
Entré a la suite principal arrastrando las botas, con una mochila de lona vacía en la mano izquierda. La maldita costura de mi costado me dio un latigazo ardiente, pero la furia que me quemaba el pecho era diez veces peor que el dolor físico. Amara seguía sentada al borde del colchón, balanceando las piernas con esa desfachatez insufrible, vistiendo mi camisa blanca como si fuera la reina absoluta de Belgravia.
—Empaca tus cosas, Sterling —le solté, arrojando la lona a sus pies desca