Mundo ficciónIniciar sesión— Romita, mi amor, el médico…
— El médico no está, en mi cuerpo, él no sabe cómo me siento, él no sabe cuán rápido me recupero y tampoco sabe lo mal que estoy por no poder tocarte, por no poder siquiera sentirte solo un poco —su respiración se vuelve pesada junto a la mía porque él está igual que yo. — Esto está haciendo siendo una tortura, mi amor, y te juro que estoy esforzándome al máximo para no cometer una locura —lo beso con lujuria dem






